
La distribución.
El salón se ha dispuesto como zona de tertulia en torno a la chimenea de obra. Lo forman dos amplios sofás, y una mesa de centro de estilo rústico restaurada por la propietaria, gran aficionada a la decoración. La base de la chimenea es un largo estante de lado a lado, forrado con hierro. En el centro, este estante acoge los troncos encendidos, y a los lados sirve como soporte para libros, objetos o la original acuarela con la fachada de la propia casa, dibujada por la pintora Blanca Vernís. Los muebles más grandes, como la alacena, se distribuyen por el resto de la sala. Un suave esponjado ocre en la pared ameniza el ambiente e inspira las tapicerías del salón. Este color se conserva en todas las estancias de la casa, incluida la cocina, que disfruta, a su vez, de una acertada combinación de elementos: paredes pintadas y mucha madera -vigas, armarios, mesa, sillas, detalles y accesorios-. El detalle de las dos lámparas colgando sobre la mesa contribuye a que el estilo rústico de la cocina se haya modernizado.









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