
En el ángulo opuesto de la habitación, perfectamente definido, ubicamos el salón. Lo componen un conjunto de sofás de tres y dos plazas respectivamente, dispuestos en L, para que el área quede más recogida. En medio, una gran mesa de centro, y en el ángulo entre los dos sofás, una mesa rinconera. Una cómoda butaca de relax, colocada de espaldas a la puerta, cierra visualmente este ámbito, y se integra, de este modo, en el resto del salón. Junto a ella hemos situado un carro móvil en el que van el televisor y el vídeo.









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