Viernes, junio 01st, 2012 | Author:

Remontándonos en el tiempo casi doscientos años… cuando las tropas inglesas fueron derrotadas en la batalla de Brión, se erigió una capilla que conmemoraba el hecho, dedicada al Santo Ángel de la Guarda, y junto a ella, la vivienda que viene a nuestras páginas. Un idílico entorno que hoy se denomina Casal de San Dulce.
El actual propietario, descendiente de los primeros habitantes del lugar y gran estudioso de los acontecimientos que allí se produjeron, acondicionó esta antigua edificación de acuerdo a unas modernas necesidades, pero respetando la configuración de la vivienda y los materiales primitivos de construcción.
Las reformas que se han realizado responden a esta intención de actualizar el uso y funcionalidad de algunas estancias. De la gran cocina-comedor partía un pasillo hacia las antiguas habitaciones, que hoy han quedado convertidas en bodega. La superficie que ocupaba el desván sobre la cocina, se acondicionó para instalar convenientemente la zona de noche, con cuatro dormitorios y un cuarto de baño.
El gran espacio donde estaban ubicados el pozo, los hornos de pan y el almacén para los aperos de labranza, se comunicaba también con la cocina; aquí se situó el salón-comedor con salida al jardín, y un cuarto de baño. Es precisamente en esta zona donde encontramos algunas de las soluciones más imaginativas. Tanto el antiguo pozo como los hornos se han recuperado, reforzando los materiales de construcción. La piedra de manipostería inicialmente unida con barro, se ha limpiado y rejuntado con mortero de cemento. Actualmente el pozo se utiliza como bar; el horno pequeño, empleado para mantener caliente el pan, contiene el equipo de música, y el grande se ha convertido en una chimenea.
En cuanto a los suelos, en su mayoría son de pizarra, material muy abundante y típico en la zona;
para las escaleras y patios se aprovecharon las losetas primitivas de la vivienda. La madera es el cálido componente que encontramos en los suelos de pino Oregón de los dormitorios, y en los techos de toda la casa, realizados con vigas y entablados en madera de teca.
Por último, la decoración interior mantiene un auténtico sabor antiguo, con mobiliario recuperado de herencia familiar y algunas piezas adquiridas en anticuarios de la zona.

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