Sábado, agosto 06th, 2011 | Author:

Una vela encendida puede considerarse un elemento de ambientación y ornamentación vivo, como lo es una flor. Su llama es, seguramente, la luz más atractiva, cálida y mágica que existe. Desde muy antiguo ha sido símbolo de participación, acercamiento y también de purificación. Durante los últimos años, el creciente uso de la vela como elemento decorativo se ha visto reafirmado por la proliferación de diseños de candelabros. Sandra Ventos, fascinada por la fuerza y a la vez la simplicidad de la luz de vela, ha inaugurado Luces de Bohemia, una cerería acorde con nuestro tiempo. Destaca su colección de velas botánicas realizadas artesa-nalmente en Estados Unidos, de la que tiene la exclusiva para toda España. Son más de un centenar de modelos que entroncan con la tendencia de potenciar la belleza ornamental no sólo de flores y plantas sino también de frutas, legumbres, especies o semillas. El diámetro de estas velas y la propia elaboración hace que se consuma la cera central mientras que la zona perimetral, que aloja los fragmentos de naturaleza, permanece intacta. Posteriormente pueden ser rellenadas con lamparitas de cera.

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