Miércoles, diciembre 01st, 2010 | Author:

Era una utopía fantástica, que ahora la propietaria de esta sólida casa de montaña ha podido hacer realidad: vivir en unas antiguas caballerizas. Originalmente, este edificio enclavado en La Cerdanya se había construido con materiales nobles que valía la pena conservar: vigas de madera, suelos de barro y fachadas de piedra. Al rehabilitarla, se tuvo especial cuidado en recuperar estos valores clásicos, que ahora forman parte de una decoración sencilla y sin artificios, muy apropiada para una vivienda cálida, acogedora y funcional.
Como corresponde a un rústico de los de verdad, los límites entre lo que está dentro y lo que está fuera están, intencionadamente, poco definidos. En los días de sol, las puertas y ventanas se dejan abiertas para que entre la luz, el aroma y la brisa del campo. De esta forma, la casa está preparada durante todo el año para disfrutar de sus encantos naturales, desde la puerta principal, que invita a pasar y sugiere una estancia agradable en cualquier rincón, hasta la buena disposición en la cocina.

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